
Al llegar al Monasterio de Leire nos encontramos con una baja temperatura debido a la gran altura en la que está situado. Está construido lejos de la población ya que de este modo encontraban gran concentración y mayor dedicación a sus quehaceres.
En primer lugar visitamos la cripta que como la mayoría de los monasterios del Románico se caracteriza por su poca luminosidad; en ella pudimos encontrar cantidad de columnas con grandes capiteles y pequeños fustes que sujetaban los arcos de medio punto construidos con dovelas de diferentes tamaños. Esta cripta, gracia
s a su gran tamaño, también se utilizó como almacen y para la defensa del monasterio por medio de pequeños vanos que se utilizaban para disparar. La principal función de este espacio es la sujección de la cabecera de la iglesia y gracias a esta cripta se niveló el terreno. Debido al grosor de los muros y al pequeño tamaño de los vanos se conserva fácilmente el calor.
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